POR QUÉ NO HAY QUE DESANIMARSE
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Los
efectos de la aprobación de los deslindes del dominio público costero son extraordinariamente
traumáticos para los propietarios afectados, puesto que los terrenos,
jardines, viviendas e instalaciones que quedan incluidos dentro de la ribera
del mar se transforman en dominio público y sus propietarios dejan de serlo
de forma automática y sin la intervención de ningún juez civil. Lamentablemente,
un 99% de los recursos contencioso administrativos contra los deslindes se
pierden, en parte porque se plantean de forma perfectamente ineficaz, al
alegarse cuestiones inoperantes basadas en la inscripción de los bienes en el
registro de la propiedad o en la calificación de los terrenos como suelo
urbano por el PGU. Esto provoca una sensación de derrota, impotencia y
desánimo que comparten muchos afectados en toda España. Personalmente,
participo del desconcierto de muchas personas que creen que la ley de costas
no ha servido para preservar el litoral de las tropelías urbanísticas, como
teóricamente pretendía, sino para amargarle la vida a los simples ciudadanos.
He visto, por ejemplo, cómo en la provincia de Lugo se hacía ascender el
deslinde montaña arriba, bastantes kilómetros tierra adentro, siguiendo los
márgenes de un río, hasta conquistar para el dominio público costero el
gallinero de una humilde paisana. Y veo cómo los especuladores se lanzan a la
construcción de toda una ciudad de vacaciones en la plana de Cabanes, casi la
última costa virgen de la Comunidad Valenciana, sin que nadie les tosa. El
caso es que hay mucha gente que ha debido resignarse, bien por haber
cosechado un fracaso en su reclamación judicial o bien por no haberla
formulado. Pero en realidad esa resignación es innecesaria, puesto que,
aunque esos deslindes se han transformado en actos firmes y ejecutivos, esto
no significa que no se puedan volver a discutir. Al contrario, existen no
uno, sino tres procedimientos distintos que pueden permitir la impugnación de
los deslindes, aunque hayan pasado años desde que adquirieron firmeza, y esta
posibilidad, que nadie conoce, puede restaurar la esperanza de muchas personas
que ya no saben qué hacer. |
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