¿Don Nicolás Maquiavelo en El
Golfo? No sé quién o quiénes son
los responsables, ni me importa, pero recientemente algún ingenioso servidor
público, desde el Ayuntamiento de Yaiza ha
intentado desacreditarme con una nota de prensa bastante idiota en la que se
hacían ciertas reflexiones sobre mi página web.
Debo agradecer a los promotores de esta iniciativa, sean quienes fueren, el
honor que me hacen al adoptarme como asignatura y al quemarse las pestañas
escudriñando mi página (www.costasmaritimas.com, para los curiosos), aunque
sea con mala intención y en busca de algo que reprocharme. Pero para imitar a
D. Nicolás Maquiavelo y meterse en sutilezas
florentinas no basta con pretenderlo. Se precisa además un coeficiente
intelectual presentable. Los impulsivos responsables
de la nota de prensa están por lo visto enfadados conmigo porque les duele el
mal lugar en que ha quedado el Ayuntamiento después que propuse una solución
que me pareció rápida y eficaz para la servidumbre de protección en el
deslinde del Golfo, algo que desde la institución no supieron ver en trece
años de tramitación del expediente. Más aún: una solución que dependía del
propio Ayuntamiento, pues se limitaba a un certificado municipal dejando
constancia de que el Golfo ya era un núcleo urbano consolidado antes de la
entrada en vigor de la ley de costas. También les molesta, según parece, que
todo el mundo se haya enterado por mí de que el Consistorio incurrió en la
negligencia de no presentar el informe preceptivo previsto en la ley de
costas, y que les fue oportunamente reclamado por los responsables del
expediente de deslinde. Al parecer les molaba más
que los interesados no se enterasen nunca. Y a lo mejor también me han cogido
ojeriza a causa de la pedorreta que hicieron los vecinos a su alcalde en la
asamblea del día 27 de septiembre, cuando, entre otra cosas, desde la mesa se
hacían sesudas reflexiones sobre si los afectados debían o no presentar
recurso de reposición, sin reparar en el pequeño detalle de que en esa fecha
el plazo para el mismo ya se había agotado, y en especial cuando una vecina
anunció que la discusión tenía poco sentido, porque el recurso ya estaba
redactado y presentado (en plazo), a lo que siguió una salva de aplausos
desde el patio de butacas y, en paralelo, una bonita perplejidad en la mesa
de oradores. Pero no sé por qué se ponen
así conmigo. En cuanto al certificado, si lo que busca el Ayuntamiento es el
bienestar de los vecinos, como doy por hecho, en lugar de coger un berrinche
deberían alegrarse de que alguien haya encontrado una solución. En cuanto al
olvido del informe preceptivo, los actuales responsables no deberían darse
por aludidos, porque eso sucedió en 1994, cuando los gestores municipales
eran otros. Y en relación a la pedorreta, no soy yo ni su autor ni su inspirador.
Si de algo soy culpable es de haberme acostado a las tres de la madrugada la
noche del 25, para que los vecinos tuvieran su recurso en plazo. Por algún
motivo, más bien inquietante, de nuevo parece que el trabajo bien hecho
irrita a algunos responsables municipales, y la noticia de que los vecinos
hayan presentado recurso en plazo, en lugar de aliviarles, les sabe fatal. ¿Entonces por qué se
enfadan? Quizá por falta de luces. De hecho, la torpeza de su nota de prensa
quizá es un testimonio más (aunque superlativo) de la forma que han tenido de
intervenir los responsables municipales (actuales y pretéritos) en el
expediente de deslinde. Y si no vean: Yo explicaba en mi web
que contra la inclusión de terrenos privados en el dominio público no cabe
alegar que éstos estén calificados como suelo urbano, y los promotores del
invento, con una capacidad de análisis digna del pato Donald,
han decidido que eso contradice mi solución para el Golfo y me deja en
evidencia, cuando una cosa y la otra no tienen nada que ver, simplemente
porque el certificado de suelo urbano que pedí ha de hacerse valer para que
la servidumbre de protección se fije en veinte metros, y no para liberar los
terrenos de la calificación de dominio público. Así que lo siento, pero no
hay ni contradicción ni incoherencia. Lo que sí hay es, por parte de los
señores que han parido la iniciativa, poca reflexión, mucha prisa y un
divertido aroma a aquel entrañable personaje de dibujos animados llamado
Pierre-no-doy-una. Por cierto, que la
referencia de la nota de prensa a que "un reducido número de
afectados" han contratado mis servicios parece una rabieta de mal
perdedor. Pelearse así por las cifras, y más en público, me parece propio de
verduleras (con el mayor respeto hacia ese oficio, pues soy consumidor de
verduras), pero ya puestos, que yo sepa el "reducido número" se
aproxima al 100% de los perjudicados por el deslinde. Sin embargo, la
cantidad me preocupa poco, no soy un recaudador de vecinos, ni mantengo una
oficina de reclutamiento de afectados, ni vendo escobas puerta a puerta, ni
ofrezco mis servicios. Mi única preocupación es ser fiel a quienes han
depositado su confianza en mí, sean muchos o pocos. En todo caso, y ya que
ustedes han tenido la gentileza de tomarme como materia de estudio, ya se
habrán enterado de que uno de los deslindes que conseguí anular, el de Alcocebre, comprendía más de cinco kilómetros de costa,
con miles de afectados, y sin embargo mi cliente era solo uno, lo que
demuestra la grandeza del derecho, evidencia lo lejos que puede llegar un
solo ciudadano cuando tiene la razón y sabe exponerla, y deja constancia de
que yo trabajo igual y me lo tomo tan en serio para un cliente que para cien. Señor alcalde, ni por un
momento he dudado de sus limpias intenciones, de su resuelta determinación de
apoyar a los vecinos y de su más que cierta capacidad de lograrlo con éxito,
lo que hago extensivo a su excelente concejal de urbanismo y al resto de su
equipo. Pero por momentos tengo la sensación de que alguien le da consejos no
muy acertados, que a la postre erosionan la buena imagen del Ayuntamiento en
su conjunto. Consejos como el de esa tonta nota de prensa, que solo evidencia
las carencias de su redactor. Yo creo que esos Maquiavelos defectuosos la tienen negra conmigo, porque,
como abogado, mi única preocupación es defender los intereses de mis
clientes, y no atiendo a otras razones. No pertenezco a ninguna familia,
partido, lobby o cuadrilla, no tengo intereses personales en la isla, ni le
debo nada ni tampoco le pido nada a nadie. Ha de notarse que eso me
proporciona una más que estupenda independencia, lo que significa que tampoco
temo a nadie, ni me asusta perder una subvención, un ascenso, una
oportunidad, una comisión, o un negocio. El trepar no me pone nada, no veo
motivo para reírle las gracias ni a políticos ni a empresarios, y me la trae
al fresco si a alguno no le soy simpático. Por eso he dicho siempre la
verdad sobre el deslinde del Golfo, con una rotundidad que parece que a
ustedes les ha pillado con el paso cambiado, y por eso me da igual a quién
esa verdad pueda sentarle como un dolor de muelas. Así que nadie puede ni
extorsionarme, ni controlarme, ni amordazarme, de lo que les pido tomen cumplida nota, sobre todo para que esos aficionados
a la mala literatura dejen de malgastar el tiempo y el dinero de los
contribuyentes en empresas inútiles. Dicho esto, debo añadir que nunca tuve
la intención de atacar o desprestigiar al Ayuntamiento de Yaiza,
lamentar que alguien haya podido sentirse ofendido por mis declaraciones públicas
sobre el deslinde, proclamar que recibí en su momento un trato profesional y
exquisito por parte del concejal de urbanismo, y constatar que los
malentendidos y equívocos que puedan haberse producido no benefician a los
vecinos del Golfo, sino todo lo contrario. Así que, al tiempo que ofrezco mi
mejor disposición hacia ustedes, les pido por favor un cambio de actitud:
Acepten que la mejor forma de demostrar a los vecinos su compromiso hacia
ellos no es meterse conmigo, sino colaborar de forma constructiva y
coordinada en la defensa común contra un deslinde injusto. Por lo que sé, en
el Golfo están esperando un gesto de su parte. Uno de los personajes más
influyentes del siglo XX, Vladímir Ilich Uliánov, dijo una vez que
hay dos tipos de errores. Si yo digo que dos más dos son cinco, eso es
ciertamente un error. Pero si yo digo que dos y dos son una zapatilla, el
error es de otra dimensión. Hasta ahora el Ayuntamiento de Yaiza ha cometido errores más o menos moderados, del
primer tipo, con motivo de su intervención en el expediente. Pero con la nota
de prensa (sean quienes fueran sus responsables) se ha colocado en el nivel
de la zapatilla. Lo entienden ¿verdad? Menos mal que por fin el municipio ha
decidido encargar su propia defensa contra el deslinde a un profesional de
probada capacidad y con un curriculum que habla por
sí solo. Por lo que he oído, él sí que sabe perfectamente cómo se hace una
suma. Por cierto: gracias a quien
corresponda por hacer de mi página web objeto de
debate público. Con enemigos tan gentiles como ustedes se hace
innecesario invertir en publicidad. Así que ya saben: cuando les apetezca
mandar otra nota de prensa contra mí, por favor no se corten. José Ortega |