SAN SEBASTIÁN DE LA GOMERA

(LA GOMERA)

 

LA ZONA

La zona conocida como La Punta es el borde de la playa urbana de San Sebastián de la Gomera, justo enfrente del puerto. Allí hay una antigua carpintería con todos los problemas imaginables con la Administración de costas. En la fotografía se ve su techumbre roja.

 

 

 

EL PROBLEMA

La vivienda había sido objeto de recuperación posesoria de oficio años atrás. El recurso contencioso administrativo formulado contra ella había fracasado, y la Demarcación de Costas de Tenerife tenía ya autorización del juzgado de lo contencioso administrativo para entrar a derribar. Así estaban las cosas cuando un domingo de la primavera de 2007 recibí un correo electrónico pidiendo auxilio.

 

EL DIAGNÓSTICO

Es un caso rarísimo que la Administración entre a hacer una recuperación posesoria incluso antes de que en la zona haya un deslinde aprobado, como aquí sucede, ya que el deslinde estaba en trámite. Cierto que lo admite el reglamento de costas cuando es evidente que la ocupación se encuentra en el dominio público, pero cierto también que la Administración no suele ser tan rigurosa. Más raro aún resulta que esto se haga contra un propietario que tiene su derecho inscrito en el Registro de la Propiedad con todas las formalidades. Pero así fue. Y creo que sé por qué, pero no me parece prudente contarlo aquí. En todo caso, el diagnóstico es que la Administración no tenía ni siquiera un poco de razón, porque al propietario inscrito no se le debe aplicar un expediente de recuperación posesoria (fórmula reservada por la ley para los bandidos que se apropian de la playa por el morro, que los hay), sino otras iniciativas más acordes y más respetuosas.

 

 

LA SOLUCIÓN

Nunca se habían hecho valer los derechos del propietario. Lo que había que hacer era empezar de cero, pero rápido, porque estábamos en capilla.

 

LA INICIATIVA

Tuve que correr, porque sabía que las máquinas amarillas ya estaban calentando motores. Presenté a toda velocidad ciertos escritos a ciertos sitios durante el mes de julio de 2007, después de mi primera visita. Sobre el veinte de agosto me avisaron de que el derribo se había fijado para el día 13 de septiembre. Ya estaba avisada la guardia civil y todo parecía inevitable. Pero mi trabajo duro del mes de julio funcionó, y pude paralizar el derribo. De momento. 

 

 

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