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TRATAMIENTO DE
ASUNTOS IMPOSIBLES |
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Presentación audiovisual 1 minuto 44 seg. 1,9 megas Este bufete se mantuvo hasta hace unos años dentro de la normalidad:
Los asuntos que llegaban no eran más que conflictos jurídicos con posibilidades
razonables. Pero de un tiempo a esta parte, y al calor de los éxitos
obtenidos, se ha transformado en una especie de oficina de gestión de asuntos
imposibles, a la que acuden, además de compañeros de abogacía en busca de
consejo, personas desahuciadas por el derecho y condenadas por los
tribunales, cuya única perspectiva es sentarse a esperar la llegada de la
pala excavadora. Empezó con una petición de solución para determinadas
parcelas afectadas por un deslinde firme y consentido. Hubo que buscar la
forma de reabrir la vía procesal para impugnarlo, y por supuesto hubo que
aportar buenas razones de fondo. Siguió con la necesidad de liberar todo un
casco urbano mediante la impugnación de un deslinde histórico, de la
postguerra, lo que supuso meses de estudio y profundizar con ahínco en la
legislación del siglo XIX. Continuó con la defensa de unas instalaciones
sobre las que pesaba una orden de derribo desde hacía unos quince años,
incluyendo una sentencia judicial firme donde se ratificaba la orden. Hubo
que buscar un motivo de oposición que no hubiera sido alegado en aquel
juicio, y que además fuera definitivo, y el motivo apareció. Más adelante
llegaron nuevos derribos poco más o menos que en ciernes, con todo o casi
todo ya discutido en los tribunales, y todo perdido, hasta llegar a un
colectivo inmenso de vecinos a los que les van a derribar sus viviendas
después de que se perdieran sus reclamaciones, con reiteradas sentencias de
los tribunales en las que se les dice que no tienen razón. Una vez más hubo
que buscar razones que no se hubieran alegado en aquellos pleitos, y una vez
más esas razones aparecieron, abriendo una posibilidad seria de salvar las
viviendas. Lo último y más sofisticado en consultas de asuntos imposibles es
la defensa de una parcela situada ya bajo el mar, y también esto puede
hacerse. Todos estos caminos son
ásperos, largos e inseguros, pero se basan en estrategias completamente
rigurosas. El derecho administrativo ofrece muchas posibilidades a quien sepa
verlas, y, si uno no es miope, al final acaba siendo divertido estudiar el
expediente en busca de ese fallo imposible que permita una defensa, incluso
en condiciones extraordinarias. |