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El club
aún no ha iniciado la construcción de los 120 atraques para megayates
Laura
Ballester, Valencia
La Cofradía de Pescadores de Valencia ha mostrado su más firme oposición
a la ampliación del Club Náutico de Valencia porque «arrebatará a los
pescadores un caladero y un vivero de pesca», según el documento de
alegaciones que redactado por el letrado, José Ortega, al que ha tenido
acceso este periódico. La zona de dominio público marítimo terrestre
donde el club planea construir 120 nuevos atraques para megayates -que
costará cada uno un millón de euros- «es un vivero rico en especies de
playa como dorada, lubina, sargo, mabra, verderol e, incluso langostino».
Y es, además, «una de las pocas zonas del litoral donde el marisqueo puede
ejercerse durante los meses de verano sin las habituales trabas e
inconvenientes del resto de las costa», ya que por motivos de seguridad
se restringe el acceso de los barcos a zonas de baño.
Las obras de ampliación del puerto deportivo aún no se han iniciado,
según confirmaron ayer fuentes del Club Náutico, pese a que el proyecto
se presentó el pasado mes de mayo e inició su tramitación administrativa
en septiembre de 2004.
Los pescadores de artes menores y marisqueo que quedan en Valencia no
llegará al centenar. Los barcos son una quincena y suelen ser
tripulaciones familiares que «representan un claro exponente del carácter
artesano de la pesquería profesional en el Mediterráneo». Por el tamaño
reducido de sus embarcaciones tienen que navegar cerca de la costa. Otra
docena de embarcaciones sí que se dedican a la pesca de arrastre que, al
ser de mayor tamaño, pueden realizar mayores viajes para capturar
merluza.
Sólo tres zonas para faenar
Si se construye el puerto deportivo, significaría la debacle definitiva
para la Cofradía de Pescadores ya que actualmente sólo disponen de tres
zonas para faenar cerca del puerto, al norte, al este y al sur, pero no
en todas pueden pescar.
Frente al recinto portuario, al este, «las aguas están calificadas como
zona de fondeo y, además, son zona de paso frecuente de buques mercantes»
por lo que no está permitida la pesca al trasmallo para «no dificultar la
libre navegación».
En las aguas al norte del puerto, frente a las playas de Las
Arenas-Cabanyal-Canyamelar-Malva-rosa, «los barcos de marisqueo tienen
prohibido el acceso a la zona porque todo el sector presenta
contaminación por exceso de coliformes [bacterias que sirven como
indicador de contaminantes y patógenos cuando se encuentran en el agua]».
Y ésta, lamentan los pescadores, «no es una medida transitoria sino que
se ha convertido en un inconveniente permanente para el ejercicio del
marisqueo, ya que lleva en vigor sin interrupción desde hace varios
años». Esta zona también plantea un segundo inconveniente: el mayor coste
en gasoil que supone faenar en estas aguas ya que la salida del puerto
está ubicada al sur y se han de superar las escolleras.
Por tanto, las «preferencias para pescar recaen en el caladero sur porque
es el más cercano, el que causa menos gasto de combustible, el único
sobre el que no existen prohibiciones administrativas y en el que mejor
se puede faenar durante el invierno».
Por último, se preguntan qué pasará con estas «costosas instalaciones
cuando pase la Copa del América», precisamente el evento que justifica
que se proyecte esta ampliación. Y sugieren, por tanto, que se «habiliten
espacios de atraque para los megayates en el puerto comercial».
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